Las masculinidades y las desigualdades de género

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Nuestra cultura de dominación masculina da cuenta de la prevalencia de obstáculos estructurales que se resisten al comportamiento igualitario entre hombres y mujeres. El modelo imperante, basado en la construcción y perpetuación de la subjetividad masculina hegemónica, que incluye el ejercicio de la violencia hacia las mujeres, dificulta la transformación de las masculinidades en pos de una sociedad igualitaria.

Los estudios sobre la construcción de la subjetividad masculina y de las formas de mantenimiento del statu quo de género contribuyen a un mejor entendimiento sobre la resistencia masculina a un nuevo orden social y abren el horizonte a la identificación de prácticas que pueden ser exitosas en el logro de transformaciones reales y concretas del sistema sexo/género.

La subjetividad masculina esta íntimamente relacionada a la superioridad de los varones sobre las mujeres, a su autosuficiencia y a su diferenciación del género femenino de manera jerárquica y dominante. Esto se debe a factores estructurantes que el poder patriarcal ha naturalizado como mitos y ha adjudicado a los varones, entre ellos, la autoridad sobre las mujeres, el derecho a decidir sobre ellas, tener un lugar privilegiado y gozar de más derechos.

Pertenecer al grupo dominante, poseer una fuerte autoestima, concebir a la igualdad como amenaza a la subjetividad masculina son algunos de los factores relacionados con la identidad y posición de los varones en la sociedad que tienden a alejarlos del comportamiento igualitario con las mujeres.

Algunas estrategias de dominación que utilizan los varones para mantener la desigualdad son los micromachismos, maneras cotidianas casi imperceptibles que emplean sutilmente los varones para imponer su dominación y las descalificaciones entre varones que se realizan en contra de aquellos varones que desafían las prácticas de la esencia masculina y que generan aislamiento y acusaciones desmoralizadoras que pretenden alejar a los varones de la causa igualitaria.

A los varones se les enseña que deben controlar sus emociones. El negar las emociones lleva a los varones a sufrir y no pueden expresar ese sufrimiento porque sería visto como una señal de debilidad y feminización. Lo femenino es rechazado y considerado como el peor enemigo que debe combatirse.

Lo que la sociedad plantea como normas, orden, recomendaciones para los varones es lo que hace a las masculinidades. Esto nos permite deducir que los varones son lo que la sociedad quiere que sean. Es decir, si vivimos en una sociedad patriarcal, donde prima la dominación masculina, evidentemente habrá un trato desigual hacia las mujeres y una subordinación a los hombres.

Por otra parte, Figueroa Perea insta a no limitar el análisis acerca de los hombres y las relaciones de poder desigual entre varones y mujeres y a tener en cuenta tres tipos de diferencias que caracterizan a los géneros; diferencias naturales que se originan por diferencias biológicas; los privilegios que emergen al nacer con sexo masculino y las diferencias que surgen en el desigual ejercicio de los derechos, que colocan en un lugar favorable a los varones.

El haber vivido situaciones específicas en la infancia y adolescencia que reflejan modelos de género diferentes al tradicional, por ejemplo, mantener una buena relación con una madre independiente que trabaja en el sector público, haber tenido padres no tradicionales, haberse rebelado ante un padre autoritario, haber asistido a un colegio mixto, entre otras, contribuyen a construir masculinidades no hegemónicas.

La naturalización de la violencia hacia las mujeres está tan arraigada que algunas mujeres justifican su uso en determinadas ocasiones como se señala en un estudio de la OMS (2005) y en una encuesta IMAGES. Es por ello que se vuelve imperativo deconstruir este mensaje permisivo a la sociedad para poder eliminar este fenómeno que afecta a millones de mujeres en el mundo. Dado que los hombres son generalmente los victimarios, es necesario poner la atención a ellos y trabajar con ellos para poder erradicar este grave problema social.

Se deben promover estrategias para erradicar la transmisión intergeneracional de normas sociales que perpetúan la violencia entre padres e hijos, formular programas y políticas de reducción de la violencia contra las mujeres de la mano con el género masculino, y educar a los hombres y niños sobre la deconstrucción de masculinidades hegemónicas y nuevos modelos de relacionamiento con el género femenino.

Si pretendemos construir un futuro de igualdad es necesario pensar en desarrollo de políticas de equidad de género en las que los hombres no sólo sean considerados como objetos de estudio y actores que forman parte del problema de la violencia contra las mujeres, sino donde ellos, como aliados, formen parte de la solución.

Derechos sexuales y reproductivos: Una deuda pendiente

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Los derechos sexuales son los que tienen que ver con la expresión y la forma diversa que las personas eligen vivir y expresar/ejercer su sexualidad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), éstos incluyen el derecho de todas las personas, libres de coerción, discriminación y violencia al mayor estándar posible de salud en relación con la sexualidad, incluyendo el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva; buscar, recibir e impartir información en relación a la sexualidad; educación sexual; respeto por la integridad corporal; elección de pareja; decidir ser o no ser sexualmente activo; relaciones sexuales consensuadas; matrimonio consensuado; entre otros.

En 2004, el Relator Especial de las Naciones Unidas para la Salud se refería a los derechos sexuales señalando que “incluyen el derecho de las personas a expresar su orientación sexual con el debido respeto al bienestar, sin temor a la persecución o cualquier interferencia por parte de la sociedad”. Se destacó, además, la necesidad de definir formalmente conceptos como el adulterio, la violación de mujeres, hombres y personas trans, la discriminación contra las personas que se dedican al trabajo sexual o las violaciones a los derechos de quienes se definen como gays, lesbianas, intersex o transgénero.

Por su parte, los derechos reproductivos hacen alusión a lograr procesos reproductivos lo más libre posibles de coerción, discriminación y/o violencia. En contraposición a los derechos sexuales, los derechos reproductivos tienen un mayor recorrido en el marco legal internacional. En la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (El Cairo, 1994), se los definió basados en el reconocimiento del derecho básico de todas las parejas e individuos a decidir libre y responsablemente el número de hijos; el espaciamiento de los nacimientos y el intervalo entre estos; a disponer de la información y de los medios para ello; y el derecho a alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y reproductiva. En la Conferencia Internacional de la Mujer de Beijing, en 1995, se avanzó en la definición de estos derechos, pero focalizados en las mujeres y sin contemplar la diversidad de identidades de género dentro de las personas de sexo femenino.

Mediante el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, que se generó en el marco de la Primera Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, organizada en 2013 por la  Comisión Económica para América latina y el Caribe (CEPAL), los Estados reafirmaron que “la laicicidad del Estado es fundamental para el pleno ejercicio de los derechos humanos” e instaron a los Estados a modificar las normas sobre interrupción voluntaria del embarazo y, en aquellos países en que el aborto es legal, a garantizar servicios de aborto seguros.

Este Consenso marca un avance importante, al que se suman otros logros, especialmente en América Latina. Uruguay este año fue el primer país en despenalizar de manera completa el aborto. En Argentina, Canadá y Uruguay ya se reconoce formalmente el matrimonio entre parejas del mismo sexo. En el marco de la OEA, la adopción de varias resoluciones sobre derechos humanos, orientación sexual e identidad y expresión de género, así como de la pionera Convención Interamericana Contra Toda Forma de Discriminación e Intolerancia (A-69) ha sentado las bases para el pleno reconocimiento de los derechos sexuales de todas las personas

Sin embargo, a pesar de estos avances, los desafíos al pleno reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos son muchos, y a la capacidad de todas las personas de ejercer estos derechos libres de discriminación y violencia sigue siendo sumamente limitada.

Necesitamos fortalecer la implementación de los compromisos ya adquiridos y avanzar en temas como el aborto legal y seguro, la educación sexual integral, la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las y los jóvenes y el respeto a la opción sexual e identidad de género, entre otros. En este sentido, la CIM ha establecido una matriz de indicadores del ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos en las Américas, para apoyar y fortalecer la promoción y el monitoreo de estos derechos como parte fundamental del conjunto de derechos básicos, así como para incrementar la visibilidad de su continua violación como un obstáculo al plenos desarrollo y participación de las mujeres.

En 2014 se cumplen los 20 años de la aprobación del Programa de Acción de la IV Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo y culmina el proceso de revisión de cumplimiento de las metas: “Cairo+20”. El proceso de revisión se lleva a cabo solo un año antes de que venza el plazo para el cumplimiento de los Objetivos del Mileno y en medio de la negociación de la nueva agenda post-2015, lo que representa una oportunidad para vincular ambos procesos y posicionar los derechos sexuales y reproductivos en la nueva agenda.

Periodismo con enfoque de género

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Hacer periodismo con perspectiva de género no es tarea fácil. Nos obliga a ver la realidad con otros “lentes” y adoptar un enfoque integral que nos permita analizar cómo afectan el tema o contenido noticioso a las mujeres.

No se trata únicamente de redactar notas usando el lenguaje femenino (agregar “la o las”), sino de enriquecer la visión con la que se aborda un tema, mediante la mirada de género. Al revisar un diario o periódico te darás cuenta que pocas veces se incluye en las notas periodísticas la opinión de mujeres en temas relacionados con la economía, finanzas y política, áreas socialmente asignadas a los hombres, y se las invisibiliza como sujetos de noticias. Tampoco se considera en el enfoque de una nota que un mismo tema puede afectar de manera diferente a hombres y mujeres.

La comunicación con enfoque de género requiere un análisis más profundo del contenido noticioso que haga así alusión a la situación de las mujeres frente al tema planteado. A esto se suma dejar de lado las prácticas discriminatorias y sexistas; así como los estereotipos que atribuyen a las mujeres características y actitudes diferentes a los hombres, como por ejemplo: las mujeres son débiles, los hombres son fuertes; y también asignan roles diferentes dependiendo del género, como: las mujeres limpian la casa y los hombres trabajan en la oficina.

La violencia mediática hace alusión a los mensajes que humillan o discriminan a las mujeres y que son transmitidos a través de cualquier medio masivo de comunicación. Esta violencia es una de las manifestaciones de la violencia de género.

A través de la Convención de Belém do Pará los Estados Parte se comprometieron a “alentar a los medios de comunicación a elaborar directrices adecuadas de difusión que contribuyan a erradicar la violencia contra la mujer en todas sus formas y a realzar el respeto a la dignidad de la mujer”. También la Plataforma de Acción de Beijing dedicó un capítulo entero sobre mujeres y medios.

Reconocemos que se están haciendo esfuerzos por erradicar estas prácticas. El premio “Lola Mora” es una de ellas. Este premio se otorga al programa de radio o televisión (ficción y no ficción) que mejor transmite una imagen de mujer que rompa con los estereotipos de género y promueva la igualdad de oportunidades.

A pesar de estas importantes iniciativas, nos queda mucho por hacer para cumplir con estos compromisos internacionales. Una mayor sensibilización sobre la igualdad de género y la violencia contra las mujeres es el primer paso hacia un periodismo incluyente donde la presentación de temas y puntos de vista de mujeres y hombres sea igualitaria y la imagen de las mujeres sea realzada.

Feminidad más allá de los arquetipos

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La CIM se unió al Museo de Arte de las Américas (AMA) para presentar la exhibición fotográfica “Femenidad más allá de los arquetipos: Fotografía de Natalia Arias” el pasado 17 de Julio de 2014 en Washington, DC.

La CIM aplaude este tipo de iniciativas que buscan promover el uso del arte como herramienta de expresión y transformación social para problematizar los temas de género y derechos de las mujeres.

La premisa de esta artista va en línea con lo que lo afirma Yuderkys Espinosa, feminista latinoamericana e investigadora de género: “El sujeto es una construcción, nunca una naturaleza, y se encuentra permanentemente en actuación, no es pasivo. Su identidad “no es natural ni estable”. La concepción de género se relaciona con el sistema de construcción binario de identidades, el cual opera en detrimento de la posibilidad de elección de las personas de su género y funciona sólo a favor de las identidades prefijadas por la ideología hegemónica.

Las demandas feministas nos exhortan a que estemos abiertas/os a una concepción dinámica y fluida de la identidad género y a la construcción de nuevas identidades, así como a la urgencia de desconstruir el rígido sistema binario de género – tanto en lo masculino como en lo femenino – para dar lugar a la diversidad y el reconocimiento de los derechos de esa diversidad.

Más información sobre la exhibición

La CIM se une a la celebración del Día de la Igualdad de las Mujeres en los Estados Unidos

 

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Sabías que la primera meta de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) fue lograr extender a las mujeres el derecho al voto?

Cuando se creó la Comisión en 1928, los únicos países en las Américas donde la mujer tenía derecho al voto eran los Estados Unidos y Canadá.  La CIM fue de vital importancia para lograr que se tratara el tema del sufragio femenino en los debates que tuvieron lugar en los foros nacionales e internacionales, y gradualmente, durante los 30 años siguientes, las mujeres de las Américas consiguieron su derecho al voto y el derecho a postularse para cargos públicos.

La Decimonovena Enmienda, conocida como la Enmienda de Susan B. Anthony, en honor de la famosa sufragista, estipula: “El derecho de sufragio de los ciudadanos de los Estados Unidos no será denegado ni limitado por los Estados Unidos o por Estado alguno por razón de sexo”. Esta enmienda marcó la culminación de casi dos siglos de lucha de la mujer por el derecho pleno de votar en Estados Unidos.

En 1971 el Congreso de Estados Unidos designó el 26 de agosto como “Día de la Igualdad de la Mujer” para conmemorar la aprobación, en 1920, de la Decimonovena Enmienda a la Constitución, que otorgó a las mujeres de Estados Unidos el derecho al voto. Cada año, una Proclama Presidencial reconoce la labor ardua y la perseverancia de quienes han ayudado a garantizar el derecho de las mujeres al voto (lea la proclama de este año)

La CIM se suma a la celebración del Día de la Igualdad de la Mujer no sólo conmemorando la aprobación de la Decimonovena Enmienda, sino también reconociendo los continuos esfuerzos de las mujeres hacia la igualdad plena y las barreras que todavía enfrentan muchas mujeres para lograrla. A pesar de los avances en el marco legal, la larga y difícil lucha de las mujeres por su ciudadanía continúa mostrando que aún persiste la visión del pensamiento ilustrado de una democracia con la exclusión política de las mujeres. En los Estados Unidos, las mujeres todavía ganan 77 centavos por cada dólar que ganan los hombres. La resistencia del Congreso norteamericano a aprobar la Ley del Pago Justo (Paycheck Fairness Act) es una importante barrera que impide cerrar la brecha salarial y afecta a millones de mujeres no sólo en este país, sino en muchos países de la región.

La CIM continúa su lucha para lograr el pleno ejercicio de la ciudadanía de las mujeres de las Américas.

Te interesa saber cuándo a las mujeres se les otorgó el derecho al voto en los países de las Américas? Mira este cuadro.

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La CIM trabaja con las y los jóvenes del hemisferio para fomentar la participación y el liderazgo político de las mujeres 

MOEA

La Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) participó en el 32 Modelo de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (MOEA),  que se llevó a cabo del 22 al 25 de julio en la Universidad Católica San Pablo en Arequipa, Perú. El tema central de esta edición del MOEA fue la educación como elemento primordial para la inclusión social y económica en las Américas.

Con la orientación de una especialista de la CIM, las y los estudiantes que integraban la Comisión General compartieron las visiones de los países que representaban sobre la participación y el liderazgo político de la mujer en el hemisferio, reconocieron  los limitados avances de las mujeres en la esfera pública e identificaron como obstáculos principales a su participación y ocupación de cargos electorales la cultura patriarcal, la violencia , el desconocimiento de sus derechos civiles y los estereotipos de género , entre otros factores (Ver resoluciones aprobadas de la Comisión General)

Las y los estudiantes resaltaron la necesidad de alcanzar la paridad de género en los cargos públicos y exhortaron a los Estados Miembros a hacer énfasis en cambios estructurales relacionados con la educación desde la escuela privada sobre valores de igualdad y respeto mutuo entre niños y niñas, así como la inclusión de programas de derechos humanos en la educación secundaria y terciaria.  En materia de comunicación, manifestaron la urgencia de sensibilizar a los medios sobre la importancia de la participación política de las mujeres, el uso de un lenguaje inclusivo y propusieron la creación de una Red Interamericana de Periodistas con Enfoque de Género con el objetivo de alcanzar una práctica comunicacional no discriminatoria, inclusiva y sin estereotipos.

La CIM está realizando esfuerzos para trabajar más de cerca con las y los jóvenes del hemisferio en la eliminación de las desigualdades de género y la prevención de la violencia. Una de las actividades que está desarrollando es la creación de una Red de Jóvenes por la Igualdad con el objetivo de generar un espacio dinámico de intercambio de ideas y reflexiones para los y las jóvenes orientado a la creación de relaciones igualitarias.

El MOEA es una simulación de la Asamblea general de la OEA que permite a los jóvenes desarrollar sus capacidades de liderazgo, debate y negociación, además de significar un importante intercambio cultural.

Enlace al 32 MOEA para universidades
Galería de fotos del MOEA
La Declaración de Arequipa y libro final de resoluciones

La Presidenta Bachelet destaca el rol de la CIM en su visita a la OEA

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 De izquierda a derecha, el equipo de la CIM: Eva Villarreal, Laura Hernandez, Laura Aragon, M.Eugenia Villavicencio, María Celina Conte, Carmen Moreno, Secretaria Ejecutiva, Michelle Bachelet, Presidenta de Chile, Victoria Abalo, Marta Martinez, Nischa Pieris, Javiera Sandoval, Renske Hoekstra y Edgar García

La Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, destacó ayer en su visita protocolar a la OEA el rol de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) en la promoción de la inclusión de género y la eliminación de la violencia contra las mujeres. Manifestó su preocupación por las altas cifras de violencia que aun afectan a millones de mujeres y niñas en la región a 20 años de la adopción de la Convención para Prevenir, Sancionar y Eliminar la Violencia contra las Mujeres, Convención de Belém do Pará, ratificada por 32 de los 34 Estados Miembros de la OEA. Instó a cerrar las brechas de equidad que enfrentan las mujeres en los ámbitos social, cultural, económico y político y a elaborar políticas públicas orientadas a mejorar la condición de las mujeres.

A pesar de que la tasa de participación laboral femenina regional aumentó más del 3% en la última década (de 49,2% en 2000 a 52,6% en 2010), la brecha de género sigue siendo importante. Las mujeres enfrentan mayores niveles de desempleo que los hombres (9,1% las mujeres y 6,3% los hombres), mayor precariedad laboral y remuneraciones desiguales por igual trabajo. A esto se suma una baja participación en cargos de liderazgo y representación política.

“Entonces, lo que estamos haciendo, es perder como región y como país, enormes potencialidades y capacidades que tienen nuestras mujeres. Y para reparar todas estas desigualdades no bastan muchas veces los esfuerzos aislados que pueda hacer cada Estado: necesitamos una acción coordinada y  colaborativa”, afirmó la mandataria chilena.

La Presidenta Bachelet resaltó el rol que cumple la Organización de los Estados Americanos (OEA) en la promoción y protección de los derechos humanos y de la democracia, la lucha contra las drogas, la seguridad hemisférica y el desarrollo integral y manifestó su apoyo al proceso de fortalecimiento de la Organización. Más…

Baje el discurso completo.

Visite la galería de fotos.

El B-Roll de este evento está disponible aquí.

El audio está disponible aquí.

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