La CIM presenta la obra Lisístrata

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La CIM continúa con los Talleres de teatro dirigidos a funcionarias/os, consultores/as y pasantes que trabajan en la sede de la OEA en Washington DC.

En este marco con motivo de conmemorar los 20 años de la adopción de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará) y como parte de la campaña de los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género, cuyo lema es “De la Paz en el hogar a la paz en el mundo: Derrotemos el militarismo y terminemos con la violencia de género”, la CIM presentará la obra teatral Lisístrata, el próximo 11 de diciembre de 2014 a las 7:00pm en el Salón de las Américas de la OEA.

Esta obra de Aristófanes es una comedia en donde las mujeres griegas niegan las relaciones sexuales a sus maridos, única herramienta de negociación con la que contaban en esa época, como parte de su estrategia para garantizar la paz y poner fin a la Guerra del Peloponeso.

El objetivo de esta iniciativa teatral es impulsar a través del arte el respeto por los derechos y las libertades de las mujeres y visibilizar sus aportes a la construcción de la paz y al desarrollo de los pueblos. En este sentido se busca realzar la imagen de las mujeres como contribuyentes en la vida social y política, así como visibilizar la violencia de género como un obstáculo serio para el desarrollo, goce y ejercicio de sus derechos.

Video: Conociendo a los actores y las actrices de Lisístrata.

Video: Conociendo a las y los personajes de la obra Lisístrata.

México y OEA firman carta de entendimiento para la celebración de la Primera Conferencia de los Estados Parte de la Convención de Belém do Pará

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El Embajador Emilio Rabasa Gamboa, Representante Permanente de México ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, firmaron el 30 de septiembre una Carta de Entendimiento para la realización de la Primera Conferencia Extraordinaria de los Estados Parte de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará) a realizarse el próximo 23 y 24 de octubre en la Ciudad de México. Esta importante contribución del Gobierno de México reafirma el compromiso de este país con la promoción y protección de los derechos de las mujeres y la erradicación de la violencia.

La Convención de Belém do Pará fue ratificada por 32 de los 34 Estados miembros de la OEA. Tanto la Convención como su Mecanismo de Seguimiento, el MESECVI, continúan siendo para la región la carta de navegación y el referente henisférico para la erradicación de la violencia.

La adhesión de México a los principales instrumentos internacionales que respaldan los derechos de las mujeres trajo como consecuencia la adecuación progresiva de la legislación mexicana a los estándares establecidos por dichos instrumentos.

La promulgación de la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres en 2006 y de Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en 2007 y la creación de la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas en 2008 son algunos de los esfuerzos que México ha puesto en marcha para erradicar la violencia contra las mujeres.

La reciente adopción del principio de paridad de género en candidaturas a cargos de elección popular es otra muestra del compromiso del actual gobierno de garantizar la participación igualitaria de mexicanas y mexicanos en puestos de decisión, erradicar la discriminación género y promover el respeto por la dignidad y libertad de las mujeres.

La Conferencia de Estados Parte reúne a las Autoridades Nacionales Competentes y otras/os representantes de los Estados que han firmado y/o ratificado la Convención de Belém do Pará para revisar los informes nacionales y las recomendaciones elaboradas por el Comité de Expertas, validar y adoptar el Informe Hemisférico e intercambiar visiones sobre el MESECVI y la efectiva implementación de la Convención.

Para más información visita la Página de reuniones del MESECVI 

Para consultas, escríbenos a mesecvi@oas.org

 

Transversalizando la perspectiva de género en las políticas sociales en Paraguay

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El tercer Diagnóstico Participativo de Género (DPG) llevado a cabo en la región se realizó en la Secretaría de Asuntos Sociales (SAS) de la Presidencia de la República de Paraguay. El 26 de septiembre de 2014, se socializó el Plan de Acción resultante de dicho Diagnóstico, iniciativa desarrollada por la OEA, a través de la Red Interamericana de Protección Social (RIPSO), y la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM), con la participación del Ministerio de la Mujer.

La reunión de cierre del DPG y presentación del Plan de Acción contó con la participación del Director General de Políticas Sociales de la SAS, Sr. Federico Barrios; la Directora General de Políticas de Igualdad y No Discriminación, Sra. Marta Melgarejo; la Especialista de la CIM/OEA, Sra. María Celina Conte; y las consultoras de la RIPSO, Sras. Lylian Mires y Beatriz Cueto, entre otras autoridades invitadas.

El objetivo del DPG es promover el aprendizaje institucional sobre cómo transversalizar la perspectiva de género en las políticas, programas y estructuras de la SAS. El Plan de Acción servirá como carta de navegación para avanzar los objetivos de género y derechos en la política social, programas y estructura de la SAS. La implementación del Plan requerirá el efectivo acompañamiento del Ministerio de la Mujer. Se espera que esta experiencia también contribuya al fortalecimiento institucional del MINMUJERES, al permitirle combinar esta metodología con sus actuales trabajos, y replicarla en otros sectores, como parte de la implementación del Tercer Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades entre Hombres y Mujeres 2008-2017.

Los dos primeros DPGs tuvieron lugar en los Ministerios Sociales de Guatemala y Uruguay, en meses pasados, en una labor conjunta con los correspondientes órganos rectores de género.

* Equipo Facilitador del Diagnóstico Participativo de Género (DPG) del Paraguay compuesto por profesionales de la Secretaría de Asuntos Sociales (SAS) y de Ministerio de la Mujer (MINMUJER). Acompañados por autoridades de dichas instancias y representantes de la CIM/OEA y facilitadoras DPG de la RIPSO.

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The CIM evaluates initiatives on violence against women for the OECS Sub-region

 

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This photo was taken at the Closing Ceremony where CIM-OAS made a donation of its publication: Regional Tools to Fights Violence against Women to each of the Heads/Representatives of the National Gender Machinery *

As part of the 20th Anniversary of the adoption of the Inter-American Convention on the Prevention, Punishment and Eradication of Violence against Women (Convention of Belem do Para), the CIM in partnership with the Division of Gender Relations of Saint Lucia, held the Second OAS Conference entitled: Evaluating National Initiatives and Producing Comparative Data on Violence against Women for the OECS States. This conference took place in Saint Lucia from September 23rd to September 24th, 2014 and it presented the results of the sub-regional review of state and civil society programmes of the Organisation of Eastern Caribbean States (OECS) to address violence against women within the last decade. The Conference was inaugurated by Melene Glynn, OAS Representative to Saint Vincent and the Grenadines and Marcia Symphorien, CEVI Expert for Saint Lucia; provided an overview of implementation of the Convention of Belem do Para in the OECS sub-region in which she identified the gaps, challenges and achievements.
Hon. Alvina Reynolds, Saint Lucia’s Principal Delegate to the CIM and its Minister for Health, Wellness, Human Services and Gender Relations in delivering the keynote address highlighted that: “Improving the management of data on violence against women is critical for a better understanding of the scope of the problem and for monitoring intervention programmes.” She viewed the Conference as providing “an excellent opportunity to increase the level of the sub-regional corporation as we exchange best practices, and learn from each other’s experiences how to use our collective skills and resources, to present innovative, sustainable and effective responses to gender-based violence in each of our countries.” A Roundtable was also held on men as victims and perpetrators of gender-based violence, which began an important and timely conversation in the OECS sub-region. At the Conference, it was recommended that the sub-regional results be presented to the OECS policymakers following its validation by technical stakeholders.

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* From left to right: Valerie Williams, Executive Director, Directorate of Gender Affairs, Antigua and Barbuda Etsu Bradshaw-Caines, Director, Gender Affairs, Saint Kitts and Nevis Jicinta Alexis, Gender Analyst, Division of Gender and Family, Grenada (Elaine Henry-McQueen, Senior Programme Officer, was absent due to illness) Rosie Browne, Director, Bureau of Gender Affairs, Dominica Charms Gaspard, Director, Department of Gender Relations, Saint Lucia Polly Olliver, Coordinator, Gender Affairs Division, Saint Vincent and the Grenadines Yasmin Solitahe Odlum, Specialist for the Caribbean/Project Coordinator, CIM-OAS

Las masculinidades y las desigualdades de género

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Nuestra cultura de dominación masculina da cuenta de la prevalencia de obstáculos estructurales que se resisten al comportamiento igualitario entre hombres y mujeres. El modelo imperante, basado en la construcción y perpetuación de la subjetividad masculina hegemónica, que incluye el ejercicio de la violencia hacia las mujeres, dificulta la transformación de las masculinidades en pos de una sociedad igualitaria.

Los estudios sobre la construcción de la subjetividad masculina y de las formas de mantenimiento del statu quo de género contribuyen a un mejor entendimiento sobre la resistencia masculina a un nuevo orden social y abren el horizonte a la identificación de prácticas que pueden ser exitosas en el logro de transformaciones reales y concretas del sistema sexo/género.

La subjetividad masculina esta íntimamente relacionada a la superioridad de los varones sobre las mujeres, a su autosuficiencia y a su diferenciación del género femenino de manera jerárquica y dominante. Esto se debe a factores estructurantes que el poder patriarcal ha naturalizado como mitos y ha adjudicado a los varones, entre ellos, la autoridad sobre las mujeres, el derecho a decidir sobre ellas, tener un lugar privilegiado y gozar de más derechos.

Pertenecer al grupo dominante, poseer una fuerte autoestima, concebir a la igualdad como amenaza a la subjetividad masculina son algunos de los factores relacionados con la identidad y posición de los varones en la sociedad que tienden a alejarlos del comportamiento igualitario con las mujeres.

Algunas estrategias de dominación que utilizan los varones para mantener la desigualdad son los micromachismos, maneras cotidianas casi imperceptibles que emplean sutilmente los varones para imponer su dominación y las descalificaciones entre varones que se realizan en contra de aquellos varones que desafían las prácticas de la esencia masculina y que generan aislamiento y acusaciones desmoralizadoras que pretenden alejar a los varones de la causa igualitaria.

A los varones se les enseña que deben controlar sus emociones. El negar las emociones lleva a los varones a sufrir y no pueden expresar ese sufrimiento porque sería visto como una señal de debilidad y feminización. Lo femenino es rechazado y considerado como el peor enemigo que debe combatirse.

Lo que la sociedad plantea como normas, orden, recomendaciones para los varones es lo que hace a las masculinidades. Esto nos permite deducir que los varones son lo que la sociedad quiere que sean. Es decir, si vivimos en una sociedad patriarcal, donde prima la dominación masculina, evidentemente habrá un trato desigual hacia las mujeres y una subordinación a los hombres.

Por otra parte, Figueroa Perea insta a no limitar el análisis acerca de los hombres y las relaciones de poder desigual entre varones y mujeres y a tener en cuenta tres tipos de diferencias que caracterizan a los géneros; diferencias naturales que se originan por diferencias biológicas; los privilegios que emergen al nacer con sexo masculino y las diferencias que surgen en el desigual ejercicio de los derechos, que colocan en un lugar favorable a los varones.

El haber vivido situaciones específicas en la infancia y adolescencia que reflejan modelos de género diferentes al tradicional, por ejemplo, mantener una buena relación con una madre independiente que trabaja en el sector público, haber tenido padres no tradicionales, haberse rebelado ante un padre autoritario, haber asistido a un colegio mixto, entre otras, contribuyen a construir masculinidades no hegemónicas.

La naturalización de la violencia hacia las mujeres está tan arraigada que algunas mujeres justifican su uso en determinadas ocasiones como se señala en un estudio de la OMS (2005) y en una encuesta IMAGES. Es por ello que se vuelve imperativo deconstruir este mensaje permisivo a la sociedad para poder eliminar este fenómeno que afecta a millones de mujeres en el mundo. Dado que los hombres son generalmente los victimarios, es necesario poner la atención a ellos y trabajar con ellos para poder erradicar este grave problema social.

Se deben promover estrategias para erradicar la transmisión intergeneracional de normas sociales que perpetúan la violencia entre padres e hijos, formular programas y políticas de reducción de la violencia contra las mujeres de la mano con el género masculino, y educar a los hombres y niños sobre la deconstrucción de masculinidades hegemónicas y nuevos modelos de relacionamiento con el género femenino.

Si pretendemos construir un futuro de igualdad es necesario pensar en desarrollo de políticas de equidad de género en las que los hombres no sólo sean considerados como objetos de estudio y actores que forman parte del problema de la violencia contra las mujeres, sino donde ellos, como aliados, formen parte de la solución.

Derechos sexuales y reproductivos: Una deuda pendiente

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Los derechos sexuales son los que tienen que ver con la expresión y la forma diversa que las personas eligen vivir y expresar/ejercer su sexualidad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), éstos incluyen el derecho de todas las personas, libres de coerción, discriminación y violencia al mayor estándar posible de salud en relación con la sexualidad, incluyendo el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva; buscar, recibir e impartir información en relación a la sexualidad; educación sexual; respeto por la integridad corporal; elección de pareja; decidir ser o no ser sexualmente activo; relaciones sexuales consensuadas; matrimonio consensuado; entre otros.

En 2004, el Relator Especial de las Naciones Unidas para la Salud se refería a los derechos sexuales señalando que “incluyen el derecho de las personas a expresar su orientación sexual con el debido respeto al bienestar, sin temor a la persecución o cualquier interferencia por parte de la sociedad”. Se destacó, además, la necesidad de definir formalmente conceptos como el adulterio, la violación de mujeres, hombres y personas trans, la discriminación contra las personas que se dedican al trabajo sexual o las violaciones a los derechos de quienes se definen como gays, lesbianas, intersex o transgénero.

Por su parte, los derechos reproductivos hacen alusión a lograr procesos reproductivos lo más libre posibles de coerción, discriminación y/o violencia. En contraposición a los derechos sexuales, los derechos reproductivos tienen un mayor recorrido en el marco legal internacional. En la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (El Cairo, 1994), se los definió basados en el reconocimiento del derecho básico de todas las parejas e individuos a decidir libre y responsablemente el número de hijos; el espaciamiento de los nacimientos y el intervalo entre estos; a disponer de la información y de los medios para ello; y el derecho a alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y reproductiva. En la Conferencia Internacional de la Mujer de Beijing, en 1995, se avanzó en la definición de estos derechos, pero focalizados en las mujeres y sin contemplar la diversidad de identidades de género dentro de las personas de sexo femenino.

Mediante el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, que se generó en el marco de la Primera Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, organizada en 2013 por la  Comisión Económica para América latina y el Caribe (CEPAL), los Estados reafirmaron que “la laicicidad del Estado es fundamental para el pleno ejercicio de los derechos humanos” e instaron a los Estados a modificar las normas sobre interrupción voluntaria del embarazo y, en aquellos países en que el aborto es legal, a garantizar servicios de aborto seguros.

Este Consenso marca un avance importante, al que se suman otros logros, especialmente en América Latina. Uruguay este año fue el primer país en despenalizar de manera completa el aborto. En Argentina, Canadá y Uruguay ya se reconoce formalmente el matrimonio entre parejas del mismo sexo. En el marco de la OEA, la adopción de varias resoluciones sobre derechos humanos, orientación sexual e identidad y expresión de género, así como de la pionera Convención Interamericana Contra Toda Forma de Discriminación e Intolerancia (A-69) ha sentado las bases para el pleno reconocimiento de los derechos sexuales de todas las personas

Sin embargo, a pesar de estos avances, los desafíos al pleno reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos son muchos, y a la capacidad de todas las personas de ejercer estos derechos libres de discriminación y violencia sigue siendo sumamente limitada.

Necesitamos fortalecer la implementación de los compromisos ya adquiridos y avanzar en temas como el aborto legal y seguro, la educación sexual integral, la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las y los jóvenes y el respeto a la opción sexual e identidad de género, entre otros. En este sentido, la CIM ha establecido una matriz de indicadores del ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos en las Américas, para apoyar y fortalecer la promoción y el monitoreo de estos derechos como parte fundamental del conjunto de derechos básicos, así como para incrementar la visibilidad de su continua violación como un obstáculo al plenos desarrollo y participación de las mujeres.

En 2014 se cumplen los 20 años de la aprobación del Programa de Acción de la IV Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo y culmina el proceso de revisión de cumplimiento de las metas: “Cairo+20”. El proceso de revisión se lleva a cabo solo un año antes de que venza el plazo para el cumplimiento de los Objetivos del Mileno y en medio de la negociación de la nueva agenda post-2015, lo que representa una oportunidad para vincular ambos procesos y posicionar los derechos sexuales y reproductivos en la nueva agenda.

Periodismo con enfoque de género

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Hacer periodismo con perspectiva de género no es tarea fácil. Nos obliga a ver la realidad con otros “lentes” y adoptar un enfoque integral que nos permita analizar cómo afectan el tema o contenido noticioso a las mujeres.

No se trata únicamente de redactar notas usando el lenguaje femenino (agregar “la o las”), sino de enriquecer la visión con la que se aborda un tema, mediante la mirada de género. Al revisar un diario o periódico te darás cuenta que pocas veces se incluye en las notas periodísticas la opinión de mujeres en temas relacionados con la economía, finanzas y política, áreas socialmente asignadas a los hombres, y se las invisibiliza como sujetos de noticias. Tampoco se considera en el enfoque de una nota que un mismo tema puede afectar de manera diferente a hombres y mujeres.

La comunicación con enfoque de género requiere un análisis más profundo del contenido noticioso que haga así alusión a la situación de las mujeres frente al tema planteado. A esto se suma dejar de lado las prácticas discriminatorias y sexistas; así como los estereotipos que atribuyen a las mujeres características y actitudes diferentes a los hombres, como por ejemplo: las mujeres son débiles, los hombres son fuertes; y también asignan roles diferentes dependiendo del género, como: las mujeres limpian la casa y los hombres trabajan en la oficina.

La violencia mediática hace alusión a los mensajes que humillan o discriminan a las mujeres y que son transmitidos a través de cualquier medio masivo de comunicación. Esta violencia es una de las manifestaciones de la violencia de género.

A través de la Convención de Belém do Pará los Estados Parte se comprometieron a “alentar a los medios de comunicación a elaborar directrices adecuadas de difusión que contribuyan a erradicar la violencia contra la mujer en todas sus formas y a realzar el respeto a la dignidad de la mujer”. También la Plataforma de Acción de Beijing dedicó un capítulo entero sobre mujeres y medios.

Reconocemos que se están haciendo esfuerzos por erradicar estas prácticas. El premio “Lola Mora” es una de ellas. Este premio se otorga al programa de radio o televisión (ficción y no ficción) que mejor transmite una imagen de mujer que rompa con los estereotipos de género y promueva la igualdad de oportunidades.

A pesar de estas importantes iniciativas, nos queda mucho por hacer para cumplir con estos compromisos internacionales. Una mayor sensibilización sobre la igualdad de género y la violencia contra las mujeres es el primer paso hacia un periodismo incluyente donde la presentación de temas y puntos de vista de mujeres y hombres sea igualitaria y la imagen de las mujeres sea realzada.

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