Mujeres, Políticas de Drogas y Encarcelamiento en las Américas

SG

Por el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, en la apertura de la Mesa Redonda “Mujeres, Políticas de Drogas y Encarcelamiento en las Américas, 2 de febrero de 2016, Washington, D.C.

Foto cortesía, Juan Manuel Herrera, OEA

Esta es una de las situaciones más injustas en el continente. Las mujeres encarceladas por delitos de drogas entre el 2006 y el 2011 se ha duplicado . Estos delitos representan las principales causas de encarcelamiento de mujeres. Los enormes costos humanos de las políticas punitivas y su impacto desproporcionado sobre las mujeres y sus familias hacen impostergable desarrollar nuevas políticas, y programas que logren eliminar o al menos, mitigar, estas devastadoras consecuencias.

Amigas y amigos

Después de 50 años de la llamada “guerra contra las drogas”, se ha generado un consenso tendiente a repensar la política mundial de drogas, dándose inicio a un proceso de diálogo sobre cómo fomentar una política integral y humana frente a este tema, que coloque el respeto de los derechos humanos como eje central.

En este contexto, un número cada vez mayor de países ha iniciado reformas de sus leyes y políticas públicas para, por un lado, reducir la demanda y la producción de sustancias ilícitas y, por otro, proveer una mejor respuesta a las personas que se encuentran involucradas en la comercialización de estas sustancias.

Ya se han dado algunos pasos, desde la regulación del mercado de la marihuana en Uruguay, hasta la reducción de sentencias para mujeres encarceladas por crímenes relacionados con las drogas en Costa Rica.

Estas reformas han ido de la mano de un proceso de diálogo a nivel interamericano e internacional sobre cómo reinventar el régimen internacional para la fiscalización de las drogas que, pese a la evidencia sobre la inefectividad que todavía presenta un modelo prohibitivo y punitivo, que contribuye a la militarización de nuestra seguridad, la sobrepoblación de las cárceles y el deterioro general de nuestras sociedades. Y esto con la mujer como epicentro y como principal víctima del sistema imperante.

El uso predominante del derecho penal para contrarrestar la producción, la distribución, el tráfico y, en muchos casos, el consumo de drogas, ha recaído principalmente en los eslabones más débiles de la cadena, que comúnmente constituyen infractores menores provenientes de sectores de alta vulnerabilidad, para quienes el encarcelamiento sólo sirve para exacerbar las condiciones de exclusión social.

El Reporte Técnico en Alternativas al Encarcelamiento para Delitos Relacionadas con las Drogas, publicado por la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas de la OEA (CICAD) en abril de 2015, evidencia un claro aumento en el hemisferio de la población encarcelada por delitos de drogas, relacionado con un incremento de la duración de las penas y de conductas criminalizadas asociadas a las drogas.

El reporte indica que “la tendencia de las políticas antidroga en la región está dirigida al uso máximo del derecho penal”.

Un análisis de esta situación desde un enfoque de género – que es el propósito de este evento – da cuenta del aumento de la penalización y los efectos negativos colaterales de esas políticas en las familias y sociedades.

El informe “Mujeres y Drogas en las Américas: un diagnóstico de política en construcción”, publicado en marzo de 2014 por la Comisión Interamericana de la Mujer (CIM), destaca que “un promedio estimado del 70 por ciento de las mujeres reclusas en las Américas – muchas de ellas cabezas de familia – se encuentran en la cárcel debido a delitos no violentos de micro-tráfico de drogas”.

El informe evidencia también que la mayoría de las mujeres involucradas en el negocio de las drogas lo están al más bajo nivel de la cadena, en la distribución y el micro-tráfico – sea como vendedoras, mulas o transportadoras de drogas – y provienen de situaciones de marginación, de violencia social y/o doméstica: “Son jóvenes, pobres, analfabetas y con muy poca escolaridad, madres solteras, responsables por el cuidado de sus hijas e hijos y de otros miembros de su familia”.

La publicación que vamos a presentar durante esta mesa redonda “Mujeres, políticas de drogas y encarcelamiento: Una guía para la reforma de políticas en América Latina,” ofrece una hoja de ruta para la reforma de políticas públicas en materia de drogas desde un enfoque de género y de derechos humanos.

Elaborada por WOLA, IDPC, de Justicia y la CIM, con el apoyo de Open Society Foundation, esta Guía pretende ser un primer paso en un largo camino que incluirá, a futuro, un trabajo multidisciplinario entre socios de los gobiernos, la comunidad internacional y la sociedad civil para aterrizar y dar seguimiento a las recomendaciones formuladas en esta Guía.

Así se podrá proporcionar a las mujeres involucradas en el mundo de las drogas alternativas humanas y sostenibles que privilegien el respeto de sus derechos humanos. Este camino a recorrer no sólo es justo moralmente, es también el más eficiente que pueda recorrer nuestra sociedad.

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With a view to fostering open dialogue on some of the key aspects of our work, the CIM created this blog “Diálogo CIM”, which seeks to encourage the exchange of ideas and perspectives on issues of concern to the women of the hemisphere. We invite you to read, comment and contribute your own articles on this blog

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